Por Ramón Almánzar
ramon.almanzar@listindiario.com
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Santo Domingo
Desde hace un tiempo las escenas son perceptibles cuando se cambia de un canal a otro: besos en la boca, manoseos, bailarinas enfocadas sin tapujos en las pompis (con evidente morbosidad de los camarógrafos) y, sobre todo, expresiones subidas de tono forman parte de la cotidianidad de muchos programas de producción dominicana.
“No todo está permitido en televisión. Y menos cuando las cosas que se hacen son en busca del rating”, opina Judith Leclerc, conductora del programa televisivo “Mil historias” (CDN), quien inició la campaña por Twitter #miafueradelatv.
Con su iniciativa, Leclerc pide que el travesti Mía Cepeda corra la misma suerte de Jesús Gil (Masa), expulsado de Telemicro tras tocar las partes íntimas de su colega durante un programa que se transmitía en vivo a las 6:00 de la tarde por el canal 15.
Sin embargo, el mercadólogo Pablo Ross entiende que en el país hay una doble moral que saca a Masa de la pantalla y además quiere a Mía fuera cuando otros son iguales o peores.
“Que la sociedad se quite la careta y que tome una decisión definitiva en torno a los gays y el uso de los medios de comunicación: o ponerlos en una franja horaria, prohibirlos definitivamente o aceptarlos en cualquier horario, pero sin doble moral y sin censura”, sostuvo Ross.
Luego agrega: “Yo no creo en la censura de Masa o de Mía, mientras comunicadores como Álvaro Arvelo estén en el aire y mientras todos nosotros, incluyéndome, estemos diciendo vulgaridades en los medios de comunicación a cualquier hora”.
Los sexólogos están alarmados por lo que se proyecta sobre sexo en la televisión, además de la invasion de gente que trata el tema sin ser profesional.


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